Cuaderno de Bitácora

{ Cosmofonías: Un podcast disperso }

Este año he cumplido 20 años en Internet, ocasión que debería haber aprovechado para escribir algún sesudo y largo artículo de reflexión en mi blog tecnológico. También acabo de cumplir 40 años, así que ya llevo media vida por aquí. Pero el cuerpo no me pedía escribir ahora sobre estas cosas.

Durante estos años Internet me ha ofrecido la oportunidad de conocer a personas estupendas. Cuando viví en Madrid no tenía fin de semana o tarde de aburrimiento, porque siempre hay actividades de todo tipo en la capital. Pero no era así en las islas, al menos de los temas que me apasionaban. Para mi Internet ha sido la vía principal de relación con el mundo exterior, y aunque tengo buenos amigos a los que puedo ver regularmente, tengo muchísimos conocidos a los que he seguido principalmente por Internet. Con ellos he aprendido, trabajado, reído y reflexionado. Me apetecía tener una excusa para tener una conversación con muchos de ellos y el podcast que pongo en marcha es la coartada.

Este proyecto también es especial para mi por otros detalles. Trato de luchar contra dos manías personales: poner en marcha proyectos solo y ser muy crítico con los fallos. Así que cuando mi hermano Alberto y Pedro Jorge ofrecieron ayudar, automáticamente les dije que sí. Alberto participará habitualmente en las tertulias. Y Pedro ha estado empujando el proyecto desde el primer momento. Sin su motivación y ayuda, probablemente no hubiera visto la luz. Gracias también a Carlos y Eledhwen por sus consejos.

Y aquí está: Cosmofonías es el podcast disperso que hoy ve la luz. No tiene temática fija, pero sí fijaciones (las mías): Internet, ciencia, cultura libre y frikerías diversas. En el primer programa hemos invitado a José Miguel Santos, profesor de sistemas operativos de la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Recordamos mis 20 años en Internet (¡y sus 25!), y hablamos sobre cómo la Red ha cambiado (o no) a la Universidad.



El primer programa no es perfecto, pero esa es la idea, ir haciendo camino al andar, mejorando las cosas poco a poco. Espero, eso sí, que lo encuentren interesante (¡suscríbete!).

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Publicado el 2015-09-09 | 8 Comentarios | Enlace


{ #YoEstrellaCervantes: μ Arae desde el Hemisferio Norte }

El Planetario de Pamplona y la Sociedad Española de Astronomía han puesto en marcha una campaña para darle nombre a un sistema planetario. Se llamaría la Estrella Cervantes, y sus planetas serían Quijote, Rocinante, Sancho y Dulcinea. La estrella es μ (mi) Arae, una estrella austral. El concurso está organizado por la Unión Astronómica Internacional y las propuestas ganadoras se seleccionarán por votos populares. Para votar, hay que ir a la página de la UAI dedicada a μ Arae, elegir la opción de Cervantes entre las diferentes propuestas y hacer clic en "Vote".

μ Arae es una estrella situada a 50 años luz del Sistema Solar. Es una estrella de tipo solar, aunque es algo más vieja, tiene un 10% más de masa y es un 90% más luminosa que el Sol. Es posible verla a simple vista desde los cielos australes, pero a duras penas, ya que tiene magnitud 5. Con una declinación de -51° es un poco complicado de localizarla desde el Hemisferio Norte. Desde Canarias la estrella se asoma 10° por encima del horizonte, y teniendo magnitud 5, requiere cielos oscuros y transparentes. Esta es la carta de localización de μ Arae realizada con Stellarium. Tomando como referencia la cola del Escorpión, está un poquitín por debajo. La hora de máxima altura sobre el horizonte en estos días es sobre las 22:30 de la noche.

μ Arae

Como 10° en magnitud 5 es difícil, pero no imposible, anoche me animé a intentar cazar la estrella desde el mirador astronómico de Puntagorda, un pueblito de La Palma. Las condiciones no eran las mejores, porque había algo de brumas (que después de varios días de altas temperaturas, el cuerpo las agradecía) y éstas amplificaron la contaminación luminosa justo por donde estaban las constelaciones de Escorpión y Ara. Aquí está: μ Arae desde el Hemisferio Norte.

μ Arae
Canon 100D, 18mm, f/3.5, 30", ISO 6400.

μ Arae
Canon 100D, 41mm, f/5, 20", ISO 6400.

Reto conseguido, pero técnicamente, las fotos dejan que desear si se ven a gran resolución (enfoque deficiente y sin guiado). A ver si alguien con mejor pericia y equipo saca unas buenas tomas de la estrella desde por aquí arriba.

PD 2015-08-16: Ayer pude obtener mejores fotografías desde un lugar excepcional: las inmediaciones del Observatorio del Roque de los Muchachos. A 2400 metros de altura sobre el mar, sin calima, sin contaminación luminosa, con luna luna y completamente despejado, casi diría que pude ver μ Arae a simple vista. Desde luego, estaba a tiro de prismáticos (que no tengo). Lo que sí mejoraron mucho fueron las fotografías que pude obtener. Con sólo 40 segundos de exposición no sólo se ve μ Arae, sino muchas estrellas más débiles a su alrededor, nada que ver con las imágenes en brumas del día anterior.

μ Arae
Canon 100D, f/4.5, ISO 3200, 4x10s (40s). Roque de los Muchachos, La Palma, Canary Islands.

μ Arae
Canon 100D, f/4.5, ISO 3200, 2x20s (40s). Roque de los Muchachos, La Palma, Canary Islands.

Publicado el 2015-08-15 | 5 Comentarios | Enlace


{ 20 años del descubrimiento del cometa Hale-Bopp }

El 24 de julio de 1995 dos aficionados estadounidenses descubrieron de forma independiente un cometa. Estaba en magnitud 10 en las cercanías del cúmulo estelar M70, en la constelación de Sagitario. Hoy en día casi todos los cometas descubiertos tienen nombre de algún proyecto robotizado de búsqueda. Pero en aquel entonces Alan Hale y Thomas Bopp sólo usaron sus ojos y sus modestos telescopios. (La historia en detalle es más apasionante, porque en realidad Bopp no tenía telescopio propio y nunca había observado ningún cometa. Lo descubrió observando con un grupo de amigos, y tras convencerse de que era un nuevo objeto, tuvo que conducir a toda velocidad hasta la población más cercana para enviar un telegrama a la Oficina de Telegramas Astronómicos dirigida por Brian Marsden, de la Unión Astronómica Internacional. Hale, en cambio, envió un correo electrónico).

Hale-Bopp. Por Wayne Johnson, 24 jul 1995

El descubrimiento fue excepcional porque se trataba de un cometa muy brillante, a pesar de encontrarse entre las órbitas de Júpiter y Saturno (8 unidades astronómicas). Recuerdo muy bien la fecha. Por aquella época dirigía Meteors, la revista de la Sociedad de Observadores de Cometas y Meteoros de España (SOMY)CE. Y el del Hale-Bopp fue el primer gran descubrimiento del que recibí noticias a través de Internet, casi en tiempo real. En la asociación astronómica, la tradición había sido recibir alertas a través del fabuloso fax de nuestro compañero Cayetano Santana. Pero en esta ocasión, las listas de correo electrónico comunicaron a las pocas horas la noticia del Hale-Bopp.

Con las semanas se descartó que el cometa sufriera un estallido pasajero de actividad. Las imágenes del Telescopio Espacial Hubble situaron el núcleo del cometa en 40 km de diámetro, cinco veces mayor que el del Halley. Y, por supuesto, lo mejor estaba por llegar. La órbita, refinada con la identificación del cometa en placas fotográficas, indicaba que se acercaría a sólo 1.3 UA de la Tierra y 0.9 UA del Sol en 1997. El espectáculo estaba casi asegurado. Se decía que sería un Gran Cometa que acabaría con la sequía que desde el cometa West de 1976 asolaba a los observadores. pero como dice David Levy «los cometas son como los gatos: tienen colas y hacen lo que les da la gana».

Hale-Bopp - Carlos, Diario La Provincia.

Y llegado el momento, el cometa fue todo un acontecimiento social. Durante el mes de marzo y abril de 1997, el Hale-Bopp fue visible a simple vista desde ciudad. De hecho, muchas ciudades y pueblos apagaron sus luces durante observaciones públicas multitudinarias. Las imágenes del Hale-Bopp coparon los telediarios y la prensa. Millones de personas en todo el mundo pudieron ver un gran cometa en los cielos boreales. Finalmente no fue tan espectacular como el West y tuvo que competir con el Hyakutake, que dio su propio recital un año antes, en 1996.

Cola de sodio

La campaña observacional del Hale-Bopp fue muy intensa. Desde el Roque de los Muchachos, y también con material modesto, se descubrió un tercer tipo de cola cometaria con la CoCam (cámara cometaria), una cola de sodio. Especialmente relevante fue el seguimiento realizado con cámaras CCD desde el Observatorio Astronómico de Mallorca. Los grandes observatorios le dedicaron tiempo esencial durante los momentos críticos. Pero el OAM, a pesar de sus modestos medios, realizó la cobertura más constante, lo que les valió el reconocimiento internacional.

Cometa Hale-Bopp, por Philipp Salzgeber

Internet jugó un papel relevante en la popularización del cometa, complementaria a la de los grandes medios de comunicación. La páginas de Ron Baalke y Charles Morris de la NASA se convirtieron en un centro de información esencial, recopilando imágenes y observaciones de todo el mundo. La de Baalke sobrepasó el millón de visitas en un sólo día, batiendo el récord de la NASA (aunque fue superado meses después por la llegada de la Mars Pathfinder). Aquí en España fue la Sociedad de Observadores de Cometas y Meteoros quien organizó la campaña visual de observación del Hale-Bopp. Como en aquel momento no existían blogs, pero si listas de correo, quien escribe estas líneas mantuvo un boletín de noticias y una página dedicada a recopilar información sobre el Hale-Bopp en español (de la que archive.org aún se acuerda).

El Hale-Bopp tiene un periodo de 2.500 años, así que no volveremos a verlo visualmente hasta dentro de muchas generaciones. Pero mi historia sobre el Hale-Bopp finaliza en febrero de 1998. El Instituto de Astrofísica de Canarias fue anfitrión del I Congreso Internacional del Hale-Bopp en Tenerife. Así que me di una escapadita y durante un día asistí a las conferencias. Por allí estaban los mayores expertos en cometas como Brian Marsden y Richard West (el descubridor del cometa West). Astrónomos amateurs no habían muchos, salvo los fuera de serie de Mallorca (si no me falla la memoria, Salvador Sánchez y Jaime Nomen), los propios descubridores del cometa, Alan Hale y Thomas Bopp y yo mismo. Así que, aprovechando un descanso, compré el libro sobre el cometa escrito por Hale y prologado por Bopp y les pedí a ambos que me lo firmaran.

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He recordado esta historia leyendo a José Chambó la noticia del nuevo libro de Alan Hale, The Comet Man.

De todas las aficiones que he tenido, y la de Internet ha sido enorme, es probablemente la astronomía la que mayores satisfacciones me ha producido. Cumplo ahora el doble de años de los que tenía cuando se descubrió el Hale-Bopp. A pesar de que no esté ya tan activo como aficionado ni como divulgador, no he perdido mi pasión por ella. Todos los días me puedo levantar con la certeza de que el Universo nos sorprenderá con algo nuevo, inesperado y excitante.

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Categorías: Astronomía
Publicado el 2015-07-24 | 1 Comentarios | Enlace


{ Plutón en la ficción }

En estos momentos, la sonda New Horizons está sobrevolando Plutón, el ex-planeta. Para llegar allí tuvo que impulsarse a gran velocidad y ahora no tiene forma de frenar, por lo que el sobrevuelo dura sólo unas pocas horas. Los instrumentos de la sonda están recogiendo todos los datos posibles y luego tardará meses en enviarlos todos a la Tierra.

Como cuenta Enrique Joven, Plutón fue descubierto en 1930, y durante 75 años fue considerado un planeta. En 1976, en unas fotografías se vio que Plutón tenía compañía, un enorme satélite llamado Caronte. Plutón y Caronte realmente forman parte de un sistema doble planetario. Pero en 2006, se descubrió otro cuerpo de dimensiones similares a los de Plutón en el Cinturón de Kuiper, Eris. Así que los astrónomos se vieron obligados a crear una definición más precisa de planeta. Como resultado, Plutón fue reclasificado como planeta enano.

Plutón es más pequeño que la Luna. No es un gigante gaseoso como Júpiter, ni tiene un sistema de anillos espectacular como Saturno, ni está cerquita de la Tierra como Marte o Venus. De hecho, está bastante alejado del Sol, 30 veces más lejos que la Tierra. Quizás ésta sea la razón por la cual no abunden las referencias a Plutón en la ficción.

Mitos de Cthuluh

A comienzos del siglo XX, en su mitología de Chutluh, H.P. Lovecraft había situado el planeta Yuggoth en el exterior del Sistema Solar. En sus propias palabras:
«¿Sabe que Einstein se equivoca y que ciertos objetos y fuerzas pueden moverse a una velocidad mayor que la luz? [...] Espero visitar otros planetas e incluso otras estrellas y galaxias. El primer viaje será a Yuggoth, el mundo más cercano al nuestro de entre los poblados por los seres. Es un orbe oscuro y extraño, en los confines de nuestro Sistema Solar... desconocido hasta ahora por los astrónomos terrestres. [...] Hay enormes ciudades en Yuggoth... grades hileras de torres con terrazas construidas en piedra negra de la misma clase que la que traté de enviarle. Procedía de Yuggoth. El Sol allí no es más brillante que una estrella, pero los seres no necesitan luz. [...] Los negros ríos de brea que fluyen bajo aquellos misteriosos y ciclópeos puentes... estructuras construidas por alguna raza anterior, extinta y olvidada antes de que los seres llegase a Yuggoth desde los postreros abismos... bastarían para convertir a un hombre en un Dante o un Poe si retuviese la suficiente cordura como para poder contar lo que ha visto».

Tras el descubrimiento de Plutón, Lovecraft sugirió que podrían tratarse del mismo planeta :-)

En la literatura de ciencia ficción algunos otros autores populares han utilizado Plutón como paisaje de sus escritos. En 1968, Larry Niven publicó La espera, un cuento corto donde un astronauta naufraga en Plutón... (de qué me sonará ese argumento).

En formato de novela, Niven también escribió El mundo de los ptavvs: en ella, Plutón había sido creado como luna de Neptuno pero un choque de una nave interestelar cuasi-lumínica lo había desplazado hasta su órbita actual.
Curiosamente, se cree que la luna de Neptuno Tritón tuvo la historia contraria: se habría creado como planeta enano en el Cinturón de Kuiper y en algún momento quedó capturado por Neptuno. Una evidencia importante es que Tritón gira en sentido contrario al del resto de satélites de Neptuno.

En 1984, Kim Stanley Robinson (autor de la Trilogía de Marte), publicó Icehenge: La memoria perdida. En esta novela se descubre un misterioso monumento de hielo en el polo norte de Plutón, Icehenge (no sé qué opinará David Bowman del argumento).



Pasando al mundo de la animación, tenemos a Viaje a la última galaxia o Acorazado espacial Yamato. Estrenada en 1974, y recordada con nostalgia por muchos que ahora peinan canas (o no peinan ya ;), en esta serie japonesa los alienígenas bombardean la Tierra desde una base en Plutón, que el Yamato destruye.

Bird-bot_of_Ice_Catraz

La fama de mundo helado dio alas a los guionistas de Futurama. En el episodio 5 de la tercera temporada, estrenado en 2001, Bender y compañía tienen como misión remolcar al Juan Valdez, un carguero espacial de materia oscura colombiana que (como era previsible con Bender al mando) sufre un vertido... en Plutón, el último refugio de los pingüinos en el Sistema Solar.

Ya aquí en España, en 2006 se estrenó en TVE la serie en tono de humor Plutón B.R.B Nero, dirigida por Álex de la Iglesia. La serie toma el nombre de la nave espacial donde sucede la acción.



Y en lo que es posiblemente la serie de cifi más friki de la actualidad, Rick y Morty, en la primera temporada sus protagonistas son abducidos y llevados a Plutón. La razón: el padre de Morty insiste en que él de pequeño aprendió que Plutón era un planeta, y hace un modelo del Sistema Solar con Plutón. Los plutonianos, obviamente, están encantados con la idea :)

Si conoces otras referencias a Plutón en la ciencia ficción, déjalo en los comentarios.

PD: ¡Me había faltado una referencia directa a la misión New Horizons! En el capítulo 8 de la temporada 12 de The Big Bang Theory, Raj está preocupado porque la sonda ha llegado a Plutón y no tiene aún noticias de su estado. Teme que un fragmento de hielo puede haberla destruido.

The Big Bang Theory - New Horizons

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Categorías: Astronomía, Lectura, Cine
Publicado el 2015-07-14 | 2 Comentarios | Enlace


{ El Observador de Estrellas Dobles nº15 }

La semana pasada se publicó el número 15 de la revista El Observador de Estrellas Dobles. Se trata de una publicación dirigida por Rafael Benavides, Juan-Luis González Carballo y Edgardo R. Masa Martín dedicada al mundo de las estrellas dobles y múltiples.

Los astrónomos aficionados hacen una gran contribución a este campo de estudio, que no requiere instrumental muy sofisticado, pero sí paciencia y persistencia. Aquí cerquita, en la isla de Gran Canaria, tenemos a un excelente doblador, Israel Tejera del Observatorio de Vecindario, quien cuenta en su haber con decenas de pares descubiertas.

portada

Mi pequeñísima contribución a El Observador de Estrellas Dobles es alojar la revista en el servidor de Infoastro, lo cual es un placer y un honor. Para rematar la dosis de endogamia, en el número 15 hay una entrevista a Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y, sin embargo, blogalita.

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Categorías: Astronomía
Publicado el 2015-07-10 | 0 Comentarios | Enlace


{ Imágenes de la conjunción Venus-Júpiter }

Ayer al anochecer, personas de todo el mundo pudimos disfrutar de la conjunción planetaria entre Venus y Júpiter a sólo 22' de distancia aparente. A simple vista, fue todo un espectáculo. Por desgracia, no pude obtener imágenes del evento. Así que recopilo por aquí una selección de imágenes vistas en SpaceWeather y las redes sociales.

En primer lugar, este vídeo es de Juan Carlos Casado, desde el Observatorio del Teide. Por la separación de los planetas, no creo que se haya tomado ayer, pero en todo caso es precioso.



Esta otra imagen es del vecino Paco Bellido. Hay que verla a tamaño completo, porque los detalles de Júpiter son magníficos.



Y éstas las he visto en SpaceWeather. La primera de ellas está realizada desde el telescopio Mercator en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.


"Venus And Jupiter Over The Mercator Telescope On La Palma". Peter I. Papics, España.


"Venus, And Jupiter Conjunction". Alexandre Croisier, Francia.


"Venus And Jupiter At Closest Approach". Sven Melchert, Alemania.


"Venus And Jupiter Conjunction". Stefano De Rosa, Santambrogio.


"Venus And Jupiter". Didier Van Hellemont, Bélgica.


"Venus-Jupiter Conjunction". premjith, Baréin.


"Venus And Jupiter". Marek Nikodem, Polonia.


"Planet Conjunctions". Baranyi Elek, Hungría.


"Jupiter And Venus Converging". James Duguid, Australia.


"Venus, Jupiter". Nick Biermann, EEUU.


"Venus And Jupiter Over The Leaning Tower Of Pisa!". Giuseppe Petricca, Italia.


"Planet Conjunction". Francisco Diego, Reino Unido.


"Venus Meets Jupiter". Piotr Dzikowski, Polonia.


@TiempodeEstrellas, España.



Algunas más obtenidas desde el Observatorio de La Hita en Astronómadas.

Actualización. Algunas fotos estupendas que he encontrado en Flickr.

金星會木星 Venus Jupiter Conjunction on 1st July
Venus Jupiter Conjunction. Eddie Yip.

Conjunción Venus Jùpiter
Venus Jùpiter. Alfredo Madrigal, Penas de Rodas.

Jupiter and Venus in a close conjunction setting over Shasta Bally in Northern California through my telescope tonight. Moons of Jupiter clearly visible along with some banding. [OC][2500x1875]
Jupiter and Venus in a close conjunction setting over Shasta Bally. Sergey Scherbatyuk, EEUU.

Venus and Jupiter
Venus and Jupiter. Stan Aron, Francia.

Cloud Play
Cloud Play. Rex Maximilian.

Rencontre Parisienne
Rencontre Parisienne. Bertrand Kulik, Francia.

jupiter venus set
Jupiter Venus set. Jens Nandi, Alemania.

Jupiter/Venus; In Between
Jupiter/Venus - Close Encounter. Huygens! aka GSatiFan.

Jupiter/Venus - Close Encounter with a Chicken
Jupiter/Venus - Close Encounter with a Chicken. Huygens! aka GSatiFan.

Conjonction
Conjonction. Jean-Paul Mission.

Jupiter and Venus over the Pont du Gard
Jupiter and Venus over the Pont du Gard. helen@littlethorpe.

Jupiter Venus Conjunction over Pomodoro's Sphere
Jupiter Venus Conjunction over Pomodoro's Sphere. Niki Giada.

'Venus/Jupiter Conjunction' - South Stack, Anglesey
Venus/Jupiter Conjunction. Kris Williams.

Jupiter & Venus
Jupiter & Venus. Karina.

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Publicado el 2015-07-01 | 3 Comentarios | Enlace


{ Conjunción Venus-Júpiter al anochecer }

Estos días se puede disfrutar al anochecer de una estupenda conjunción entre los dos luceros más brillantes del cielo, los planetas Venus y Júpiter. A simple vista, hoy los separará una distancia menor que el diámetro aparente de la luna llena (22 minutos de arco, la luna tiene ~30'). Para observar este fenómeno lo único que tienes que hacer es mirar hacia el Oeste. ¡No te lo pierdas!



En días anteriores para fotografiar la conjunción utilicé la cámara réflex y el teleobjetivo. Pero ayer los planetas ya estaban lo suficientemente cerca para usar la cámara montada a foco primario en el telescopio. La distancia aparente que separaba a Venus y Júpiter era de 43', una luna y media. El resultado se puede ver en el siguiente vídeo:



Se puede ver cómo Venus (la estrella más brillante) no tiene forma esférica, sino que presenta una fase creciente, como la Luna. Este fue uno de los descubrimientos de Galileo con su telescopio. A 1/30s de exposición los satélites galileanos no son visibles, pero en las fotografías de varios segundos, sí. Esta fotografía tiene 5 segundos de exposición, y se puede ver a Calisto, Ganímenes y Europa.

Jupiter-Venus

Como bonus extra, capturé un vídeo de la Luna, en fase gibosa creciente.



El equipo utilizado es un telescopio reflector SkyWatcher 150/750, sobre montura NEQ6 y cámara Canon 100D.

Para más información y fotografías sobre la conjunción, échale un ojo al blog El ojo del cielo y a la galería de SpaceWeather.

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Publicado el 2015-06-30 | 2 Comentarios | Enlace


{ 'YouTubers' de ciencia en español }

Hace unos días El País Semanal publicaba un artículo sobre el fenómeno de los 'youtubers'. Si eres joven, probablemente el artículo no te diga nada nuevo. Pero si peinas canas, es probable que no conozcas a ninguno de los protagonistas del artículo. Lo cierto es que son muchísimos los jóvenes que combina el consumo de televisión con el seguimiento de canales de YouTube. La segunda pantalla para ellos es la tele, no el móvil o el ordenador. YouTube ha permitido que cualquier persona con un simple móvil grabe vídeos pueda emitir sus mensajes al mundo. Y si tienes gracia y enganchas, se consiguen audiencias que se cuentan por millones.

El formato de los 'youtubers' es un poco la versión vídeo de los 'selfies': una persona que, generalmente en clave de humor, relata sus andanzas, bien sea jugar una partida a algún videojuego, irse a un parque de atracciones a declararse o responder a una pregunta curiosa.

Hace poco escuchaba el programa The New Science Communicators with Joe Hanson, del podcast You're not so smart, donde analizaban el fenómeno de los 'youtubers' de ciencia. Entre ellos, uno de los más conocidos es Michael Stevens, de Vsauce. Sus tres canales de YouTube acumulan más mil millones de reproducciones y 14 millones de seguidores. Sus vídeos tienen una audiencia típica de 2 o 3 millones de reproducciones en su primera semana, y algunos especialmente populares han conseguido hasta 10 millones de reproducciones.

Para entender la popularidad de Vsauce en el contexto de YouTube hay que echar mano de la lista de los canales más seguidos de YouTube: músicos tan populares como Beyoncé, David Guetta, Miley Cyrus o Shakira tienen menos seguidores que Stevens.

Como comentan en el podcast, aún es más interesante comparar estas cifras con las audiencias de la caja tonta: los capítulos de final de temporada de la serie Juego de Tronos congregan en EEUU a unos 9 millones de espectadores. De hecho, el primer capítulo de la nueva temporada de Cosmos tuvo una audiencia comparable: 8.5 millones de espectadores en EEUU, con un estreno simultáneo en 8 canales de la cadena Fox. Y éste es el hecho: hay vídeos de ciencia que, al menos en EEUU, son más populares que Juego de Tronos. Lo que no son comparables son los presupuestos de unos y de otros.

Creo que algunas de las claves en este fenómeno son conectar con la audiencia a nivel emocional, ser persistente y publicar contenidos interesantes con regularidad. Si uno es aburrido, publica cada solsticio de verano (ejem) o no publica nada de poco interés, mal asunto. No se necesitan grandes presupuestos, pero sí mucha dedicación y empeño, porque producir vídeos es una tarea que lleva tiempo. Los medios están casi al alcance de cualquiera: un móvil, un ordenador y una conexión a Internet. El ingenio y el carisma, ya es otro cantar :)

La diferencia entre Carl Sagan con Cosmos y los youtubers con sus canales es que los fans de Sagan no podían producir programas similares para emularle: la calidad del VHS era pésima, los efectos especiales caros o cutres y los canales de televisión se contaban con una mano. Los fans de Vsauce pueden crear un canal de YouTube en cuestión de minutos. Esperemos que la escuela de divulgadores globales aumente.

¿Y en España, cómo está la cosa? Pues el youtuber español más popular es El Rubius con 12 millones de seguidores, que le permite entrar en el top 20 mundial. Por comparar, la audiencia media de Gran Hermano 2014 en España fue de 2.7 millones de espectadores. Los canales de ciencia tienen bastante menos audiencia. El canal "científico" (o algo similar) con más seguidores es Experimentos caseros con 800 mil seguidores. Hay otros similares también populares, como LlegaExperimentos (600 mil) o Experimentar en casa (300 mil). Algunos de éstos vídeos tienen hasta 5 millones de reproducciones.

Aquí debajo enlazo una selección de youtubers de ciencia en español, no exhaustiva:


Como bonus extra, una lista de reproducción con sus vídeos más populares:



¿Y a tí, qué videoblogs o youtubers de ciencia te gustan?

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Categorías: Ciencia
Publicado el 2015-06-28 | 2 Comentarios | Enlace


{ Ciencia, política y absolutismo moral }

Juan Ignacio Perez Iglesias escribe este artículo titulado Un alegato contra el animalismo, en el que continúa un largo (e interesante) debate sobre ciencia y sociedad. En Twitter tiene otro título más llamativo, «Una respuesta al animalismo: estar contra la ciencia es estar contra las personas». El origen del debate es el artículo firmado por el físico Pablo Echenique (eurodiputado de Podemos), defendiendo que ahora su papel en el Parlamento es de representante público. Echenique explicaba que, a pesar de su opinión personal sobre ciertos asuntos, tendrá que votar lo que sus votantes decidan, por ejemplo, en contra de los transgénicos. Esto no sentó nada bien en una parte de la comunidad científico-divulgadora española, que ha criticado a Pablo por esa razón. Echenique, sin embargo, se situaba a favor del uso de animales para la investigación, y Ruth Toledano criticó su postura: La casta científica y el paradigma ético de Podemos. A este artículo de Ruth es al que responde Juan Ignacio Pérez.

He seguido el debate con interés, sorpresa y decepción. Interés porque los temas tratados tienen importancia: ¿Cuál es el papel de la ciencia en la política? ¿Cómo tomar decisiones que tienen un impacto en la sociedad? ¿Cómo gestionar sus riesgos? Sin embargo, el debate ha sido un tanto corporativista y, me duele decirlo, simplón. Hay un grupo de personas que se consideran a sí mismas racionalistas que pretenden el monopolio de la verdad bajo la bandera de la «ciencia», algo equivocado y harto peligroso.

Uno de los recursos retóricos que usa el partido Podemos cuando se refiere a sus propuestas es acompañarlas del calificativo «democráticas». Así, el oyente las aceptará mejor y si el «enemigo» se opone, es que es «antidemocrático». Juan Ignacio utiliza este recurso retórico cuando califica al movimiento animalista de «antimoderno» y «anticientífico». Por antimoderno se refiere a las ideas de la Ilustración. Según Pérez, el posmodernismo sustenta el relativismo cultural y animalismo. El posmodernismo también justificaría los nacionalismos, que están detrás de las ideologías nazi y estalinista, los más anti-científicos y anti-modernos de todos. Así que, ¿quién se va a oponer a la modernidad y a la ciencia?

Animalismo. Posmodernismo. Estalinistas. Nazis. Está claro ¿no? En este punto bastaría citar la Ley de Godwin para que Toledano reclamara la victoria en la confrontación. Pero siendo generosos, y haciendo la excepción, el problema es que ¡todo es un disparate argumental! Parece que últimamente está de moda despreciar la filosofía desde las filas divulgadoras-científicas, como hizo recientemente Neil deGrasse Tyson. Reconozco mis enormes limitaciones en este campo, así que no trato de sentar cátedra: creo que esta respuesta estaría mucho mejor hilvanada por un buen filósofo. Pero, a la vista de la popularidad de los argumentos de Juan Ignacio entre mis conocidos, voy a desmontar algunos argumentos que para mi son claramente falsos. Vayamos por partes.

¿Existe una moral científica?

No, no existe tal cosa. De la ciencia no se deriva que se tenga que experimentar, o no, con animales. Dicha decisión no es en sí misma científica, o anticientífica. Es un dilema moral. Si bien los dilemas morales se pueden estudiar científicamente, el dilema permanece fuera del ámbito científico. En filosofía se denomina el problema del ser y el debe ser. David Hume afrontó la cuestión en el «Tratado de la naturaleza humana», allá por 1740. Copio directamente de la Wikipedia.

«En todo sistema de moralidad que hasta ahora he encontrado, siempre he notado que el autor procede por algún tiempo en los modos ordinarios de razonamiento, y establece la existencia de Dios, o hace observaciones concernientes a los asuntos humanos, cuando de pronto me veo sorprendido de encontrar, que en vez de los enlaces usuales de las proposiciones, es y no es, encuentro que no hay ninguna proposición que no esté enlazada con un debe, o un no debe. Este cambio es imperceptible; pero es, sin embargo, de grandes consecuencias. Pues como este debe, o no debe, expresa una nueva relación o afirmación, es necesario que sea observada y explicada; y que al mismo tiempo se dé una razón, para lo que parece totalmente inconcebible: cómo esta nueva relación puede ser una deducción de otras, que son completamente diferentes de ella».

Este problema del «ser» y «debe ser» lleva atormentando a los pensadores durante más de tres siglos, y no ha sido resuelto satisfactoriamente. Y esta distinción es importante, porque la ciencia trata de lo que «es» y de lo que «no es». Por supuesto que hay intentos desde el campo científico para atacar el problema del «debe ser». Uno de los más recientes es el realizado por el neurocientífico Sam Harris, autor del libro The Moral Landscape: How Science Can Determine Human Values. Harris apostó 2000 dólares a que nadie pondría en cuestión su tesis, y perdió contra el filósofo y científico cognitivo Ryan Born. Harris propuso una moral basada sólo en dos axiomas. Y sin embargo, olvidó demostrar científicamente la realidad moral de dichos axiomas -algo que la ciencia se resiste a poder hacer.

Por tanto, cuando un científico habla de cómo es la naturaleza, el «es» o «no es», debemos prestar mucha atención. Pero cuando un científico se refiere a cómo «debe» o «no debe ser» la sociedad, hay que extremar el cuidado porque la autoridad ya no es la de la bata de laboratorio, sino la del hábito de púlpito -si me permiten este travieso símil. El científico no puede olvidar que es un ser humano, y como tal, está sometido a la irracionalidad. La propia neurociencia nos dice que no somos seres racionales, sino racionalizadores: nuestras mentes primero toman decisiones y luego tratamos de argumentarlas.

A pesar de ello, parece común entre los humanistas la idea de que existe una moral universal de la misma forma que existen leyes físicas universales, y que en algún momento los científicos la desentrañarán. Y al ser objeto de la ciencia, serán los científicos los más preparados para dilucidar cuestiones éticas. Pero ésto, en el mejor de los casos, se trata de una hipótesis sin demostrar. Y en el peor, un acto de fe en otra ideología que aspira como tantas otras al absolutismo (por supuesto, siempre con las mejores intenciones). El problema filosófico del «ser» y «debe ser» tiene profundas ramificaciones. Los legisladores también huyen de este nihilismo ético y apelan a la existencia de un supuesto derecho natural universal. Entiendo que los ateos aborrezcamos la idea de que nuestra moral es básicamente irracional, porque nos puede situar a un palmo de distancia de los creyentes religiosos. Y sin embargo, la posición científica y racional es que la existencia de tal moral absoluta y universal no está demostrada.

(Dejemos volar un poco la imaginación. Supongamos por un momento que Sam Harris hubiese descubierto realmente unas leyes morales universales a partir de los cuales deducir el «debe ser», y que fuera posible construir una «Máquina Moral» que infiriera todos los derechos humanos, las constituciones, que evaluara la bondad de las leyes, las políticas, los dilemas colectivos e individuales. La máquina sustituiría a jueces y a legisladores. Sería el fin de las ideologías y el de la responsabilidad. Quizás incluso de la libertad de pensamiento... ¿No suena bonito?)

El peligro del absolutismo moral científico

Debatía hace unas semanas con el propio Juan Ignacio Pérez que me parecía que el papel de los científicos como intelectuales durante esta crisis económica había sido, a mi parecer, corporativista, escaso y pobre. Sin embargo, al hilo de este debate, y visto los argumentos esgrimidos, estoy reconsiderando mi postura: casi prefiero que haya sido así. Hay quienes pretenden que científicos suplanten a los políticos y a la sociedad la capacidad de decisión sobre lo qué está bien y mal. En base a sus conocimientos científicos pretenden poseer una moral cualitativamente superior: supuestamente racional e universal.

Decía Pérez: «Si no se acepta que los seres humanos han de tener prelación absoluta [...] quiebra un principio básico. Esto no es discutible». En absoluto. No es discutible... Una de las frases que he detestado tradicionalmente es «El sueño de la razón produce monstruos». Pérez dice, incluso, que cuando se critica a la ciencia por sus monstruosidades confundimos interesadamente a la ciencia, que es neutral, con su uso. En el fondo estamos de acuerdo, el conocimiento en sí mismo es neutral, pero la ciencia no es un ente completamente abstracto. La practican los científicos, que son humanos y tendentes a las mismas proezas y horrores que el resto de la sociedad. Y los científicos no trabajan en laboratorios financiados por generación espontánea, lo hacen por gobiernos, ejércitos, industrias, ONGs… cada uno con sus motivaciones y prioridades. Tendremos que recordar, tratando de evitar la Ley de Godwin, cuán peligroso puede llegar a ser este intento de supremacía moral.

A finales del siglo XIX un tal Darwin escribió uno de los libros más importantes de la ciencia, «El origen de las especies». Darwin explicó la teoría de la evolución a través de la selección natural. Sobra decir que la teoría de la evolución ha tenido un profundo impacto filosófico en nuestra civilización. Ofreció una explicación racional al origen de la especie humana y del resto seres vivos del planeta. Además, hizo superflua la invocación a fuerzas sobrenaturales para explicar nuestra existencia. Por supuesto, ha sido demostrada hasta la extenuación.

Un pariente lejano de Darwin, el científico Francis Galton, desarrolló investigaciones para determinar la variabilidad genética humana. Para ello desarrolló nuevas herramientas estadísticas: a Galton debemos la invención de la desviación estándar, la correlación y la regresión. En 1883, Galton propuso el concepto de eugenesia: si existían factores hereditarios que hacían mejor a unas personas que a otras, debíamos mejorar la civilización favoreciendo la reproducción de los más aptos. En 1909, Galton era presidente honorario de la Eugenics Education Society (EES), organización que publicaba la revista «Eugenics Review». En 1912 se celebró el I Congreso Internacional de la Eugenesia, al que acudió Wiston Churchill. Posteriormente, un nieto de Darwin, Charles Galton Darwin, fue también presidente de la EES. Charles fue físico y director del National Physical Laboratory inglés.

Otro proponente de la eugenesia fue Alaxender Graham Bell, quien investigó la sordera en una región de Massachusets y propuso prohibir el matrimonio entre sordos. Y con el tiempo, de la eugenesia pasiva se pasó a la activa: algunos propusieron que no sólo había que promover la reproducción de los más aptos, sino impedir que los «menos aptos» tuvieran descendencia. En una entrevista en 1937, Nikola Tesla decía:
«El único método compatible con las nociones de civilización y raza para evitar la reproducción de los no aptos es la esterilización y la orientación intencionada del instinto de apareamiento».

Cualquier lector con un mínimo de conocimientos históricos será consciente del sufrimiento que produjeron las teorías, políticas y prácticas eugenésicas durante todo el siglo XX. Evitando la Ley de Godwin: Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Noruega, Francia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Islandia y Suiza tuvieron durante el siglo XX programas estatales de esterilización de deficientes mentales. En EEUU no se abolieron este tipo de leyes hasta los años 60.

La eugenesia es otro caso de confusión entre «es» y «debe ser». Aunque en la naturaleza observemos que los más fuertes sobreviven (que no es lo que dice exactamente la selección natural) no podemos deducir de ahí el imperativo moral de favorecer a los más fuertes a costa de los débiles. El origen y desarrollo de las políticas de eugenesia activa contaron con la participación, colaboración y aprobación de científicos, médicos, «modernos» e «ilustrados». Y si creen que el debate está ya cerrado, el humanista Richard Dawkins apoya la eugenesia, en concreto, el uso de ingenería genética para mejorar a los humanos.

¿El animalisto es anti-moderno?

Dice Pérez que no podemos «negarle a la ciencia su carácter objetivo y un superior valor epistemológico por comparación» y que «la misma lógica que opera en la elaboración del relativismo cultural también puede aplicarse al relativismo moral». Es correcta la denuncia del posmodernismo cuando éste pretende falsear el conocimiento obtenido gracias a la ciencia. Pero cuando se hace el símil entre el relativismo cultural y el moral, volvemos al desliz que denunciaba Hume, la confusión entre «es» y «debe ser». No, no puede aplicarse la misma lógica, porque mientras que es fácil demostrar que las matemáticas o la física no dependen de la cultura que las aplique, la existencia de una moral universal no está demostrada.

«[...] del mismo modo que no se podría afirmar la superioridad de la cultura occidental y, por lo tanto, de su más elaborada expresión colectiva -la ciencia- con relación al conjunto de culturas del mundo, tampoco se podría sostener la existencia de una diferencia cualitativa esencial entre los seres humanos y el resto de los animales, por lo que no habría razones morales para anteponer nuestros derechos a los de ellos, ni nuestro bienestar o nuestra salud, a las de ellos».

La cuestión del derecho de los animales precede al posmodernismo y viene de viejo. René Descartes trató el asunto, aunque para opinar en contra. Uno de los pensadores más influyentes de la Ilustración, John Locke, afirmó que los animales tenían sentimientos, y por tanto, la crueldad contra ellos era inmoral. Inmanuel Kant también se opuso a la crueldad con los animales. Y Jean-Jacques Roussueau, otro de los nombres estelares de la Ilustración, argumenta que se debería hacer partícipes a los animales del derecho natural: «Si me veo obligado a no inflingir daños a mis criaturas amigas, no es tanto porque sean racionales sino porque son seres que sienten». Desde el siglo XVII existen legislaciones que han ido ofreciendo niveles mayores de protección hacia los animales -hoy en día a especies enteras. Así, por tanto, el «animalismo» precede con mucho al posmodernismo que tanto denuncia Pérez.

¿Y de todo esto, qué dice la ciencia? Bueno, la ciencia dista mucho de afirmar que los humanos somos algo completamente diferente al resto de seres vivos, más bien lo contrario. A diferencia de los textos religiosos, la teoría de la evolución de Charles Darwin explicó que somos una especie más entre las muchas que habitan y han habitado el planeta. Tenemos ancestros comunes y compartimos el código genético con todos los seres vivos de la Tierra. Específicamente, compartimos el 99% de los genes con los chimpancés y los bonobos. Hace unos miles de años, compartíamos el planeta con otras especies «humanas», aunque ahora seamos la única que sobrevive.

Así pues, si el parentesco genético entre nosotros y los primates es tan grande, ¿por qué se rechaza de forma tan categórica el debate animalista? A pesar de lo dicho, quienes apoyan dar más derechos de los animales no son necesariamente anti-modernos, ni anti-científicos.

La casta científica

En el capítulo 16 de El mundo y sus demonios, titulado «Cuando los científicos conocen el pecado», Carl Sagan afirmó:

«Cuando la investigación científica proporciona unos poderes formidables, ciertamente temibles, a naciones y líderes políticos falibles, aparecen muchos peligros: uno es que algunos científicos implicados pierden la objetividad. Como siempre, el poder tiende a corromper. En estas circunstancias, la institución del secreto es especialmente perniciosa y los controles y equilibrios de una democracia adquieren un valor especial».

En este pasaje Sagan relata su enemistad con Edward Teller, el padre de la bomba de hidrógeno, y promotor del programa de escudo antimisiles Guerra de las Galaxias. La influencia de Teller en la política estadounidense (y por tanto, en la global) era enorme y, según Sagan, habría evitado la firma de tratados internacionales contra la proliferación de armas nucleares. Kubrick se basó en él para la película «¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú». Argumentaba Sagan que los científicos no pueden esconder su responsabilidad tras la neutralidad de la ciencia cuando están directamente implicados en proyectos de dudosa moral. Recordemos las teorías eugenésicas expuestas en párrafos anteriores. Y en la actualidad, cuando un tercio de los matemáticos estadounidenses trabajan en la NSA, no se puede apelar a la amoralidad de la ciencia: su complicidad con el espionaje indiscriminado y global es irrevocable.

Se demuestra una vez tras otra que los científicos son humanos y falibles. El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Los sistemas democráticos tienen mecanismos para repartir y confrontar el poder, y renovarlo o reemplazarlo periódicamente. Tratan así de evitar abusos -o más bien, de impedir que los abusos perduren en el tiempo. ¿Implica ésto la desautorización de la ciencia como herramienta de conocimiento? ¿Debemos decidir en asambleas la naturaleza de la materia oscura? Claro que no, esta simplificación del debate es simplemente maniquea. En esta civilización altamente influenciada por el desarrollo científico y tecnológico, es crucial el papel de los científicos para explicar los avances y orientar (o alertar) a la sociedad sobre sus implicaciones. Pero no corresponde a la comunidad científica la responsabilidad de decidir lo que está bien y lo que está mal. Esa es la misión corresponde, en primer término a la sociedad en su conjunto y, por delegación, a los representantes públicos elegidos democráticamente.

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Categorías: Política, Ciencia
Publicado el 2014-06-18 | 5 Comentarios | Enlace


{ La responsabilidad social de la comunicación científica }



Ya se han estrenado más de la mitad de episodios de la nueva serie de Cosmos, y sigo sosteniendo que estamos ante una serie excepcional. Aunque las imágenes no siempre acompañan, el guión es muy bueno -y por eso, los pequeños errores, chirrían. Lo que parece quedar claro de esta nueva versión de Cosmos es que los guionistas se han tomado en serio su lucha contra las creencias anticientíficas.

En casi todos los episodios de Cosmos nos encontramos con uno o varios contraargumentos dedicados a los creacionistas, grupos religiosos que creen en una interpretación literal de la Biblia. En el capítulo 7 de "Cosmos: Una odisea en el espacio-tiempo" cuentan la historia de un geoquímico estadounidense, Clair Cameron Patterson. Este científico, tras muchos años de investigación, comparó la abundancia de isótopos de plomo en las rocas terrestres y en los meteoritos, y determinó en 1956 la edad de la Tierra con mucha precisión, unos 4.550 millones de años. El propio Neil Tyson cuenta en el mismo episodio el origen de la creencia creacionista de que el Universo fue creado hace 6.500 años, usando referencias a algunos personajes históricos que aparecen en el Antiguo Testamento.

Sin embargo, para mi una de las cuestiones más destacables del episodio es cómo la búsqueda de conocimiento científico se convierte en una cuestión de responsabilidad social. Uno de los problemas a los que se tuvo que enfrentar Clair Patterson para calcular la abundancia relativa de isótopos de plomo fue la contaminación de plomo en el ambiente. ¿Provenía de una fuente natural? Patterson pensaba que no, que debían provenir de los escapes de los coches, ya que desde 1923, la gasolina incluía tetraetilo de plomo. Pero debía probarlo. Para ello, estudió las concentraciones históricas de plomo en los océanos y en los hielos polares. De esta forma concluyó que los niveles de plomo habían crecido en el Hemisferio Norte en la época en la que el tetraetilo de plomo comenzó a usarse en la gasolina. Demostrada su hipótesis, y conociendo la toxicidad del plomo, Patterson comenzó entonces una campaña para denunciar su uso en la gasolina y exigir su retirada del mercado.

Bill Bryson también da cuenta de la historia de Patterson en su enciclopédica y entretenida Una breve historia sobre casi todo. Pero para el geoquímico estadounidense lo que continuó no fue nada divertido. La Ethyl Corporation comenzó a presionarlo. De esta forma, tanto el Instituto Americano de Petróleo como el Servicio de Salud Pública de EEUU le retiraron la financiación para sus investigaciones. Empresarios del plomo intentaron que el Instituto Tecnológico de California, donde trabajaba Clair C. Patterson, lo despidiera o al menos, silenciara sus críticas.

Además, Patterson tuvo que vérselas con sus colegas de su profesión. En “Cosmos” muestran cómo Patterson luchó contra la opinión científica de Robert Kehoe. El doctor Kehoe era el asesor médico principal de Ethyl Corporation. Las empresas petroquímicas habían financiado generosamente el Laboratorio Kettering del Dr. Kehoe en la Universidad de Cincinnati. A finales de los años 20, Kehoe afirmó que no había ninguna evidencia para concluir que el combustible con plomo supusiera ningún riesgo para la salud. Además, convenció al Cirujano General (asesor de la Presidencia en asuntos de salud), que no existía ningún efecto adverso por debajo de cierta dosis, que situó en 100 µg/m3. La influencia de Robert Kehoe, y la de sus mecenas, retrasó durante décadas la prohibición del uso de plomo. El Principio de Kehoe, aún en plena vigencia, aconseja que, en ausencia de evidencia de riesgos, lo mejor es no actuar.

Tras muchas investigaciones, al final se vio que Patterson tenía razón, y en 1973 se aprobó una ley en EEUU para la eliminación gradual del plomo en la gasolina. Cada vez que vamos a una gasolinera y leemos “sin plomo”, podemos recordar que es gracias a un geoquímico que investigaba la edad de la Tierra.

¿Científicos al servicio del interés público?

PZ Myers opina que el guión de Cosmos es muy generoso con Robert Kehoe, dada su responsabilidad en un asunto mayor de salud pública. Y seguramente está en lo cierto. Desde que Carl Sagan estrenara Cosmos en 1980, muchas cosas han cambiado. Así como el Cosmos presentado por Tyson denuncia las creencias creacionistas y el abuso de las empresas, Sagan estaba obsesionado con la influencia de las pseudociencias, pero sobre todo, por el peligro que suponían las armas atómicas. No era el único. Muchos de los padres del Proyecto Manhattan, que desarrolló la bomba atómica, se convirtieron en anti-militaristas tras la finalización de II Guerra Mundial. Pero sus esfuerzos dieron pocos frutos, porque EEUU y la URSS se enzarzaron en una carrera armamentística que puso a nuestra civilización al borde de un conflicto de proporciones apocalípticas.

Tras el estreno de Cosmos, Carl Sagan se convirtió en un activista político en contra de la carrera armamentística. Fue uno de los autores de la teoría del invierno nuclear, del cual alertó. Y concretamente se opuso al proyecto Iniciativa de Defensa Estratégica, también conocido como “Guerra de las Galaxias”. Sagan, convertido en personaje mediático gracias (en buena parte) a Cosmos, se enfrentaba así a los planes del presidente Ronald Reagan, pero sobre todo a los de Edward Teller, el padre de la bomba de Hidrógeno. Teller, físico húngaro emigrado a EEUU, fue uno de los principales promotores de la “Guerra de las Galaxias”, un escudo antimisiles intercontinentales. El problema es que esta iniciativa podía poner en peligro el equilibrio (altamente inestable) de la Destrucción Mutua Asegurada, que prevenía el ataque preventivo de cualquiera de los bandos. Finalmente, fueron las reformas impulsadas por Mijail Gorvachov en la URSS las que acabaron con la Guerra Fría.

Quizás sea normal que ahora Cosmos no esté tan preocupada por el papel de los científicos en la esfera pública. Pero tanto antes como entonces, las empresas privadas y los gobiernos tienen agendas que no siempre coinciden con el interés general. Las empresas petroleras continúan teniendo en su nómina a científicos dispuestos a sembrar dudas. Los países continúan financiando el desarrollo de armamento de alta tecnología. Y en ocasiones, las fronteras entre los intereses privados y públicos ni siquiera están claros. Tal y como explicaba en mi charla de Naukas Bilbao el año pasado, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) contrata a un tercio de todos los matemáticos del mundo. Los documentos revelados por Edward Snowden indican que han implementado, y hasta subvertido, tecnologías para espiar Internet a una escala global, y no tanto para la lucha antiterrorista, como para el espionaje comercial.

Sin embargo, nuestros mensajes a la hora de divulgar ciencia suelen ser tan neutrales como Cosmos con Kehoe. La divulgación científica se ha convertido en una gran campaña de propaganda para lavar la imagen de la ciencia. Y de esta forma hemos olvidado algunas de las más dolorosas lecciones de la humanidad. El cliché de científico loco puede parecer eso, un mito, pero las bombas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki no fueron creadas por malvados militares. No podemos mirar hacia otro lado pretendiendo que no son científicos e ingenieros los que desarrollan tecnologías que luego se usan para espiar a miles de millones de ciudadanos o acabar con civiles mediante control remoto. Hoy como ayer, es nuestro deber hablar tanto de la pasión por el conocimiento, como criticar la colaboración de científicos en proyectos que ponen en riesgo nuestra sociedad. Es nuestra responsabilidad como comunicadores científicos.

Referencias
- Clair Patterson and Robert Kehoe's paradigm of "show me the data" on environmental lead poisoning.
- Patterson and Kehoe, and the great lead debate, PZ Myers.
- Maths spying: The quandary of working for the spooks, New Scientist.

Esta entrada participa en la campaña de Global Voices #LunesDeBlogsGV.

Publicado el 2014-05-06 | 8 Comentarios | Enlace


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