Cuaderno de Bitácora

Prismáticos

Los prismáticos son los instrumentos más ampliamente utilizados para en la astronomía aficionada, después de los ojos y (quizás) los telescopios. ¿Qué podemos hacer con estos instrumentos?

1. Overtura.

Los prismáticos, o binoculares, son unos de los instrumentos ópticos más extendidos. Su versatilidad lo hacen ideal para los aficionados a la vela, la ornitología y por supuesto la astronomía. Esta gran versatilidad, su gran popularidad y por ende, su bajo precio, hacen de los prismáticos una herramienta excepcional para aprender y realizar astronomía sin comprometer nuestra liquidez bancaria.

La utilización de los prismáticos en astronomía está ensombrecida por el mito de los telescopios. Los telescopios, en todas sus variedades, son grandes instrumentos colectores de luz que nos permiten ver objetos celestes débiles. Los prismáticos realizan la misma función, aunque en realidad su uso más cotidiano es el de aumentar la imagen. Pero los telescopios adolecen de costos muy grandes, al no fabricarse en serie. Los prismáticos, por contra, son muy vendidos y sus precios muy asequibles. Comparando, para una misma abertura, un telescopio cuesta 10 veces más que unos prismáticos. Sin embargo, un telescopio nos ofrece la posibilidad de realizar tareas que con unos prismáticos es imposible, como la astrofotografía o poder seleccionar los aumentos, entre otras. Queda claro, que nuestra predilección por los prismáticos se trata de una cuestión casi exclusivamente económica. ¿Qué hacer con un telescopio si nos desilusionamos con la astronomía? En el caso de los prismáticos, encontrará muchas respuestas a la misma pregunta.

Por si queda alguien que dude de la utilidad de los prismáticos en la astronomía, ahí está el caso de Yuji Hyakutake, quien descubrió dos cometas en cinco semanas con sus prismáticos gigantea. Su segundo cometa se convertiría en uno de los más brillantes de este siglo.

2. ¿Qué son los prismáticos?

Los prismáticos en realidad son dos pequeños telescopios de lentes. Para hacerlos más transportables, y es lo que los caracteriza, dentro de los dos tubos hay sendos prismas que reflejan la luz en repetidas ocasiones: la luz recorre la distancia requerida para enfocar en un espacio más pequeño.

La parte delantera de los prismáticos, la dos lentes frontales, son quizás los que deciden su aptitud para la astronomía. El diámetro de estas dos lentes es la que indicará cuán débiles serán los objetos celestes que podremos ver. Cuanto más grandes, más débiles. En realidad, para unos prismáticos, importan poco los aumentos: por eso los astrofísicos utilizan telescopios para ver galaxias en vez de microscopios. Otra cosa a tener en cuenta son las capas de tratamiento que poseen las lentes frontales. Los prismáticos deben tragar toda la luz que les sea posible para ver estrellas muy débiles. Los prismáticos extremadamente baratos tienen lentes poco tratados y por lo tanto reflejarán mucha luz, desperdiciando la capacidad teórica que tendrían por su diámetro.

Al final de los prismáticos, tenemos otras dos lentes más pequeñas, que son los oculares. La mayoría de los prismáticos permiten mover los oculares simultáneamente para enfocar. Esto es así porque cada observador tendrá más o menos dioptrías.

Bueno, ¿cómo he de pedir unos prismáticos cuando llegue a la tienda? El estandard utilizado por la gran mayoría de astrónomos aficionados son los prismáticos 7x50. «7x» significa que los prismáticos poseen 7 aumentos, mientras que «50» son los milímetros de las lentes frontales. ¿Y si pido unos prismáticos con más diámetro pero con el mismo aumento? Ops, la cosa tiene truco. Si dividimos los aumentos entra el diámetro de las lentes obtendremos una cifra denominada «pupila de salida». Nuestra pupila, cuando somos jóvenes, se adapta fácilmente a la oscuridad y se abre como máximo unos 8 milímetros para recoger toda la luz. Cuando envejecemos, este acto reflejo se hace más lento e ineficaz, y sólo nos es posible abrir la pupila unos 6 o 5 milímetros. Por tanto, tendremos que escoger unos prismáticos cuya relación nos convenga. Unos prismáticos con más diámetro, pongamos unos buenos 7x70, tiene una pupila de salida de 70/7 = 10 milímetros, con lo cual estamos desperdiciando tres milímetros de luz que no llegan a nuestros ojos: habrá que escoger mayores aumentos.

También hay que tener en cuenta el campo de los prismáticos. Para unos mismos aumentos y diámetro, algunos serán capaz de mostrar el equivalente a 10 lunas llenas una detrás de otra, mientras que otros prismáticos sólo mostrarán 6. Cuidado, una cosa es ver grande la luna y otra poder verla entera.

Por tanto, si va de compras para adquirir unos prismáticos, primero haga cuentas. ¡Y que no se la den con queso! (bueno, si es una pizza, cuestión de gustos).

3. Pesan mucho.

Si algo advertirá nada más utilizar los prismáticos, es que son una pesadez. Mantener el pulso constantemente y durante una fría noche es algo que ni la paciencia de un relojero podrá aguantar por mucho. La solución buscada ha sido adaptar los prismáticos a trípodes fotográficos. Los trípodes fotográficos, también económicos, tienen una base con una tuerca donde se enroscan las cámaras fotográficas. Aunque existen comercialmente algunos adaptadores, con unas simples tablas podremos construirnos un adaptador de prismáticos a trípode fotográfico.

Los prismáticos gigantes, como los que utilizó Yuji Hyakutake, ya vienen con su trípode especial. En realidad, estos prismáticos son relativamente caros y comparables al precio de un buen telescopio. Quiénes están muy contentos son los fabricantes de los prismáticos que utilizó para descubrir el cometa...

4. ¡Ay, jo! ¡Ay, jo!

Las tareas que se pueden realizar con prismáticos son muchas. Aunque, como ya hemos dicho, lo primero es conocer el cielo y las constelaciones. Una vez conozcamos qué es lo que se mueve por encima de nuestras cabezas, podemos adquirir un pequeño atlas celeste o consultar programas de astronomía.

Con unos prismáticos podemos observar la mayoría de los objetos celestes existentes. Las estrellas, planetas, cometas, asteroides, cúmulos globulares, cúmulos abiertos, nebulosas y galaxias.

Un repaso a lo más espectacular incluiría a la Galaxia de Andrómeda (con un diámetro aparente de seis veces el de la luna), las fases de Venus, los satélites de Júpiter, el asteroide Ceres o Vesta o el gran cúmulo Omega Centaurii, tan grande como la luna y que agrupa nada menos que a un millón de estrellas (se supone que es el cúmulo más grande de nuestra galaxia, la Vía Láctea).

En el Sol es posible realizar un seguimiento de las manchas solares y por tanto el ciclo undecenal de su actividad. Jamás, jamás, jamás debe mirar directamente al Sol y menos aún a través de unos prismáticos, versión mejorada y ampliada de una lupa que quemaría instantáneamente su retina y le produciría la ceguera. Para poder ver el disco solar en condiciones seguras, lo recomendable es hacerlo mediante proyección. Este método utiliza una cartulina blanca en la que proyecta la imagen del Sol que sale de los prismáticos (tendrá que apuntarlos a ojo de buen cubero).

Aunque también podrá disfrutar de la Luna y observar sus principales cráteres y mares, es un campo en el que se disfruta sobre todo con telescopio al disponer de muchos aumentos.

Cada año al menos un cometa suele ser visible con prismáticos. Ultimamente ha coincidido que dos cometas han sido realmente brillantes y se han podido ver a simple vista durante varias semanas (hablamos del Hyakutake y el Hale-Bopp). Pero dejando de lado estos espectáculos poco comunes, la actividad cometaria es posible.

Las estrellas variables son uno de los campos en los que los prismáticos son los reyes. Las estrellas, lejos de ser inmutables esferas gaseosas, son múltiples en variedad y tipología. Algunas de ellas son demasiado jóvenes o demasiado viejas o simplemente demasiado cuando son más de una, y varían su brillo. Los astrónomos aficionados dedican gran parte de su tiempo en observar estas estrellas y calcular su brillo (magnitud).

Una clase especial de estrellas variables que generan tanta emoción como los cometas son las novas. Las novas entran dentro del tipo de estrella doble, en la que una roba material a la grande. De vez en cuando se producen explosiones que vemos como aumentos extraordinarios de brillo: donde antes no había estrella, ahora vemos una con prismáticos. Una de las últimas novas brillantes fue la Nova Cassiopea 1995, que llegó a ser visible a simple vista, en la misma constelación de Cassiopea.

Otra de las novas famosas fue la Nova Cygni 1992. Esta nova fue descubierta por George Alcock. Este inglés, de tanto repasarlo con prismáticos, se conocía de memoria el cielo visible desde el Reino Unido y cada noche seguía observándolo en busca de un nuevo objeto. Tarea ardua y sobre todo cargada de paciencia, Alcock ha descubierto varios cometas y novas en sus años de patrulla. Precisamente, esta es otra de las tareas a las que el aficionado con unos simples prismáticos puede contribuir, y la forma más rápida de lanzarse a la fama sin ser un genio de la física cosmológica. La patrulla de búsqueda de novas y cometas se pueden realizar por región y en conjunto con otras personas. Se trata de observar una zona determinada del cielo repetidamente, con una carta de la zona, identificando todas las estrellas brillantes que vemos. Quizás llegue la ocasión en la que descubramos una nova o un cometa.

Algo más sacrificado es la observación de estrellas fugaces mediante prismáticos, no solo por nuestra espalda, sino por el espectáculo en sí. Los meteoros (estrellas fugaces) se observan generalmente a simple vista y se dibujan en cartas celestes. Al final, los que pertenecen a una misma «lluvia» parecerán salir de un punto en el cielo. Sin embargo, el dibujo a simple vista es poco preciso. Observando las estrellas fugaces con prismáticos veremos meteoros más débiles y sobre todo podemos dibujarlos con mayor precisión para así calcular el punto exacto desde donde radían todos. Por tanto, la actividad que observaremos será siempre menor que la detectable a simple vista.

5. End titles and credits.

Como ve, a unos prismáticos se les puede sacar mucho partido. Sobre todo, con ellos podemos abrirnos paso en las actividades más habituales en la astronomía aficionada y descubrir todas las clases de objetos celestes que pueblan el cielo nocturno. Si algún día se les queda pequeños, ya estará preparado para dar el salto al telescopio.


Víctor R. Ruiz
22 abr 1998

<Enero 2018
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31        

Últimos comentarios

  • shawn en El sistema planetario TRAPPIST-1 (explicado para presidentes)
  • rvr en El sistema planetario TRAPPIST-1 (explicado para presidentes)
  • tonyon en La estrella polar de Vega
  • rvr en Cosmofonías: Un podcast disperso
  • Anónima en Cosmofonías: Un podcast disperso
  • juan cajtunaj guachiac en La clave secreta del Universo
  • Anónimo en Dilvulgación científica para niños
  • Miguel Angel García Díaz en #YoEstrellaCervantes: μ Arae desde el Hemisferio Norte
  • Miguel Angel García Díaz en #YoEstrellaCervantes: μ Arae desde el Hemisferio Norte
  • rvr en #YoEstrellaCervantes: μ Arae desde el Hemisferio Norte
  • Archivo de historias

    Historias por categorías

    Documentos

  • Astronáutica
  • Astronomía
  • Escepticismo
  • Informática
  • Instantáneas
  • Relatos
  • Tebeos
  • Made in rvr

    info.astro
    Astronomía Digital
    Blogalia
    Bloxus
    Mi Barrapunto
    Linotipo

    Blogómetro
    Wiki de la blogosfera
    jibot

    Qvo vadis

    Barrapunto
    GULIC

    Círculo Científico de Canarias
    ARP

    Bitácoras colegas

    Biblioteca de Babel
    Una cuestión personal
    Por la boca muere el pez
    Cadenas bien formadas
    Reflexiones e irreflexiones
    Atalaya
    El Lobo Rayado
    PaleoFreak
    Mihterioh dela siensia
    El GNUdista
    ¡Que inventen ellos!
    Ciencia 15
    Ethica more cybernetica
    Pedro Jorge Romero
    Un dragón en el garaje
    Webeando
    Magonia
    Sinapsis
    Microsiervos
    Tio Petros
    Alpha Lyrae
    Jesús Gerardo Rodríguez Flores
    Orígenes
    El Espacio de Javier Casado
    El Último Monolito
    Regreso al futuro
    Astronomía desde Oaxaca
    Cielo para todos
    Quizás
    Cuaderno de bitácora estelar
    Agrupación Astronómica Isla de La Palma
    Eureka

    Últimas lecturas
    - The God Delusion.
    - Watchmen.
    - I, Asimov: A Memoir.
    - Una Breve Historia de Casi Todo.
    - El Castillo de las Estrellas.
    - 1602.
    - Breve historia del saber.
    - Asimov: Cuentos completos: Vol. 1.

    [Blogalia]

    Blogalia

    La Comunidad de la Plumilla

    
    
    
    
    
    
    Creative Commons License
    © 1995-2008 Víctor R. Ruiz
    correo-e: rvr-ARROBA-blogalia.com