Cuaderno de Bitácora
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{ Reflexiones sobre la divulgación científica: E=m(o)c(ión)^2 }

Los lectores habituales probablemente sepan que el pasado año se celebró en España el Año de la Ciencia 2007. Partió de una iniciativa del Gobierno para promocionar la ciencia, y fue la Fundación Española de la Ciencia y la Tecnología (FECYT) quien se encargó de financiarla y coordinarla. Con el 2007 ya finalizado, divulgadores y periodistas científicos han sacado sus conclusiones sobre el Año de la Ciencia. Entre ellas, destaco las de Javier Armentia en el diario Público, Un año de la ciencia tuerto (y cojo y casi mudo); la de Luis Ángel Fernández Hermana , Año de la Ciencia: asignaturas pendientes; y la ya citada en esta bitácora, ¿El año de qué?, de Miguel Ángel Sabadell aparecida en la revista Muy Interesante. En general, se critica -y autocrítica- el Año de la Ciencia.

Armentia: «Y los comunicadores de la ciencia, que nos conformamos demasiado a menudo con intentar colar algo de ciencia en los medios o en los museos, tampoco sabemos hacer nuestra labor adecuadamente, ni nos centramos especialmente en aquello que es más importante, aunque sea menos espectacular o curioso. Caemos en la tentación de pensar que todo vale, si es por contar algo de ciencia».

Sabadell: «Pruebas hay de sobra de la influencia de las series y las películas en los jóvenes: necesitamos más Indianajones, más Doctores Who, más Futuramas. Necesitamos Carlsaganes castizos que transmitan pasión, que emocionen, que sorprendan, incluso que provoquen. Mucho lloramos por el poco interés que muestran las instituciones públicas y privadas por financiar la divulgación, pero la culpa es nuestra».

A éstas, añado la opinión de Victoria Toro sobre Tres 14 el programa de divulgación Tres 14 que La 2 emite los domingos: «Tres 14 es correcto, serio, académico... aburrido. ¿Pero es que no hay nadie en televisión que sea capaz de sentir pasión por la ciencia? ¿No hay nadie que vea que la ciencia es muy, muy divertida?».

Lejos de lanzar las campanas al vuelo, estas críticas hacen hincapié en las limitaciones de las convocatorias, la escasa repercusión social e incluso, en su mismo planteamiento. Porque quizás no solo sea una cuestión de dinero, sino de emplearlo de la forma más adecuada posible.

¿Qué es lo importante en la divulgación científica? ¿Es divertir, emocionar, sorprender? ¿Es enseñar ciencia? ¿Es informar sobre los avances científicos? Para mi, la finalidad de la divulgación científica es doble:

  • Por un lado, educar sobre la ciencia: sus valores, metodología, conocimiento adquirido, beneficios y posibles peligros.

  • Por otro, alentar la vocación científica entre los jóvenes.

A grandes rasgos, en España, el sistema educativo trata de formar sobre los conocimientos y principios científicos; los medios de comunicación ofrecen noticias sobre los avances más relevantes; también hay una oferta de Museos de Ciencia (en algunas ciudades), revistas divulgativas, canales digitales y páginas web, aunque aquí hay mayor dependencia del interés personal. La eficacia de este ecosistema podemos comprobarla en la III Encuesta sobre Percepción Social de la Ciencia: más de la mitad de los consultados opinan que recibieron un bajo nivel de educación científica y técnica , y que los medios de comunicación no ofrecen suficiente información sobre ciencia. Tampoco parecemos estar muy interesados en la ciencia, si lo comparamos, por ejemplo, con los deportes. Donde peor lo llevamos es en la promoción de la vocación científica. Según la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, la mayor disminución de matriculaciones universitarias se está produciendo en las carreras de ciencias experimentales, pero también en las técnicas. Houston, tenemos un problema.

Aunque se hace mucho hincapié sobre el papel que juegan los medios de comunicación en la percepción social de la ciencia, opino que su papel primordial (tal y como está reflejado en la encuesta) es el de la información y no el de la divulgación. El periodismo científico sí tiene como propósito informar, contrastar y opinar sobre noticias y -quizás- política científica: no es que no se pueda hacer divulgación con la información, pero un periódico o un telediario se dedica a otra cosa. Esto nos lleva a la pregunta: ¿qué vías son más eficaces para la divulgación científica?

1. En cuanto a los formatos, en una encuesta de marzo de 2007, el CIS ofreció datos del llamado consumo cultural según el nivel socioeconómico. El EGM de noviembre de 2007 también ofrece datos de utilización de los medios según sexo, edad y clase social: la clase social baja solo utiliza regularmente la televisión (90%) y la radio (34%), y en menor medida, los diarios (15%) y revistas (23%). La clase alta, en cambio devora todos los medios, salvo el cine (13%). Los jóvenes utilizan Internet en un porcentaje alto (de 14 a 19 años, un 55%). En esta encuesta queda patente que el medio rey es la televisión, pero la tendencia es que todos bajan, salvo Internet. Televisión y Red son dos medios casi opuestos, por cuanto emitir por televisión supone un coste y hay limitaciones de todo tipo (solo hay pocos canales, alto coste de producción, etc). En Internet la audiencia es menor, y además está fragmentada casi hasta el infinito, pero juega a su favor el coste cero de distribución y las posibilidades de interacción. Luis Ángel Fernández analiza algunas de estas posibilidades en el artículo antes mencionado.

2. En cuanto a los contenidos, parece improbable que, solo con noticias, el público adquiera una perspectiva amplia de la ciencia, y menos aún, que consiga inspirar vocaciones. En la educación pública y los contenidos divulgativos se suele dar una visión miope de la ciencia, centrada en los resultados y no en el proceso científico. En "1 + 1 = 2" hay una operación, varios números involucrados, toda una lógica detrás soportada por milenios de investigación matemática. Que siempre demos una visión centrada en los resultados de los avances científicos es reducir toda la matemática a ese “2”. La ciencia no debería ser una caja negra.

3. En cuanto a las formas, la divulgación científica no debe ni puede hacerse pensando en unos atributos homogéneos del público. Es un error pensar que con suficiente comunicación científica de gran nivel (muy correcta, muy formal... muy aburrida) el público se volverá más culto: eso sería creer en la generación espontánea de conocimiento. La realidad es que no todos son universitarios e incluso los conceptos aprendidos terminan por olvidarse. Tampoco podemos considerar nuestro entorno cercano como representativo del público general, y esto es especialmente válido en las universidades y centros de investigación. La divulgación científica tiene que adaptarse al público y no al contrario.

Para hacernos una idea de qué hablamos al decir público, el CIS de noviembre de 2007, más del 50% de la población en España o no terminó los estudios o solo tiene primaria; el 28% tiene estudios de secundaria y FP; y sólo un 19% tiene estudios universitarios. Según otra clasificación, la del EGM de noviembre de 2007, el 8% de la población es de clase baja; el 32%, media baja; el 40% media media; el 13% media alta; y el 7% alta.

Ahora bien. Si los objetivos de la divulgación es educar sobre los valores científicos e inspirar, y hacerlo en un amplio espectro de la población, ¿basta solo con bajar el nivel? Tampoco. Existe un umbral en el que el desinterés hace inútil el esfuerzo. Hay que compensar la indiferencia con seducción. La divulgación será más eficaz cuanta mayor emoción transmita.

Si el nivel cultural es muy bajo, realizar una argumentación elaborada, aunque lógicamente impecable, será ineficaz, porque el receptor del mensaje carecerá de conocimientos y de interés. En cambio, si el nivel cultural es alto, se poseerán las herramientas y conocimientos para seguir la explicación. Por otro lado, aunque el nivel cultural sea bajo, un discurso que transmita sentimientos, apasionado, que estremezca los sentidos del receptor, hará eficaz la exposición divulgativa. Y esto es cierto independientemente del nivel cultural, y del discurso.

Por supuesto, hacer atractiva la divulgación es complicado, pero disponemos de buenos ejemplos. Sabadell citaba a Futurama o Doctor Who. Uno de los documentales más recordados e inspiradores ha sido Cosmos, de Carl Sagan. Al emitirse en televisión, hubo una gran cantidad de público que pudo disfrutarlo. El nivel de argumentación de la serie era los adecuados para que los comprendiera ese amplio público. Pero además, el estilo no solo era didáctico, sino emocionante y estimulante: desde la música de Vangelis, a los efectos especiales, pasando por el carisma del mismo Sagan (que más que un científico, era nuestro amigo que nos daba una vuelta por el universo). A otro nivel, estos elementos los volvemos a encontrar en Una verdad incómoda. En dicho documental, Al Gore realiza una exposición sobre el cambio climático, pero lo hace narrando también una historia personal conmovedora, y con la ayuda de imágenes y animaciones impactantes unas, humorísticas otras. Otros formatos tienen otros genios, pero la fórmula suele ser similar: conseguir la complicidad de la audiencia.

Quizás la divulgación debería ser mitad arte, mitad ciencia. Algunas iniciativas recientes que me han atraído por la mezcla de estos elementos son las del Planetario de Pamplona y su Vampiro Espacial, Marimba Marionetas y su Niño que quería ser Harry Potter o Enrique Joven y su novela de intriga científica, El Castillo de las Estrellas.

Uno de los efectos colaterales de no hacer una divulgación atractiva es que hay otros dispuestos a ocupar ilegítimamente esa posición. El relativo éxito de programas como Cuarto Milenio no se explican por su coherencia, sino por provocar suspense y misterio en los televidentes, con frivolidades. Confunden, pero atrapan. ¿Dónde está el contrapunto científico a esta pseudociencia? No existe, y la culpa es tanto de los responsables de emitir esa oferta televisiva como de los divulgadores científicos que no ofrecen una alternativa superior.

Que no todo el que se dedica a la divulgación es Carl Sagan, es evidente. Que no toda la divulgación deben ser fuegos artificiales, también. Pero si debemos inspirar, aspiremos a ello. 

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Categorías: Ciencia
Publicado el 2008-01-30 | 20 Comentarios | Enlace


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Comentarios

1
De: Pelícano Fecha: 2008-01-30 17:40

Yo lo que he visto en algunos programas de divulgación que se han hecho recientemente es que se quedan a medias. Ni son interesantes para el aficionado a la ciencia (refritos de imágenes que cuentan cosas ya sabidas) ni para el que no tiene mucha idea (demasiado técnico, noticias que tienes que saber algo para que te interesen).

A la gente sí le interesa la ciencia a través de los resultados. Todos queremos estar sanos lo que trae a la medicina detrás. La gente se droga (aunque sea con tabaco, cafeína o alcohol) lo que trae detrás un montón de temas fisiológicos. Los estudiantes usan mecanismos cerebrales para aprender, los comerciales para vender, los jefes para presionar, etcétera lo que significa un montón de hechos neurológicos. El sexo está presente en la vida de todo el mundo, aunque sea para hacerse pajas, sólo hay que ver cómo la portada del Muy Interesante trae cositas picantes a menudo. Hay mucho picado de los coches, la electrónica, Internet (¡no me digas!), los perros, el derporte, la alimentación, jardinerías, remedios caseros, cocina... incluso la gente a la que le gustan los "remedios naturales" tienen interés en la ciencia aunque esté un tanto mal enfocado. Las matemáticas están además en todos los ámbitos, empezando por el económico.

El problema es llegar desde esos intereses a las noticias. Los enfoques apresurados llevan al sensacionalismo. Y cosas demasiado "de detalle" aburren, se alejan demasiado de la conexión "con tierra". ¿Por qué no hacen cosas para niños? Los niños son el mejor detector de cosas divertidas o aburridas. A mí el programa que hizo Toharia hace poco con una tertulia me parecía un coñazo. Pero hace ya bastantes añitos hizo otros muy entretenidos, uno para niños (debe hacer 30 años) y otro algo más reciente en que planteaba retos (¿cómo hacer un envase para que un huevo soporte caer de un piso de altura?) que también estuvo bien y estaba dirigido a jóvenes.

A los niños les encanta saber hacer una radio con un transistor, un teléfono, cosas de ésas.



2
De: Mizar Fecha: 2008-01-30 18:01

Unas reflexiones muy acertadas, Víctor. Comparto tu opinión punto por punto. La ciencia no llega a la gente de la calle, eso es un hecho y todos los que nos dedicamos a la divulgación científica tenemos una cuota de responsabilidad.



3
De: rvr Fecha: 2008-01-30 18:11

Pelícano: A lo que me refería con lo de los "resultados" es que lo realmente valioso de la ciencia no son tanto los resultados concretos, sino el proceso. Por supuesto, los resultados son la novedad, lo sensacional, pero muchas veces no pasamos de ahí. Hablando de comunicación científica, entiendo que las notas de prensa están redactadas (en la mejor de las ocasiones) para causar un impacto mediático. Pero luego no hay continuidad, por ejemplo, en la Red, donde el centro de investigación desarrolle un poco más esa nota, no hay un continuo donde se satisfagan todos los intereses (desde aquellos que se sienten satisfechos con el titular hasta los que están interesados en conocer cómo, quiénes y por qué llegaron a ese resultado).

Decías en tu comentario: «Los niños son el mejor detector de cosas divertidas o aburridas». Y los jóvenes. Justamente, una de las ideas que quería transmitir era que si se hace un programa de divulgación para el público general, y aburre especialmente a los jóvenes, nos encontramos ante un fracaso. Es jodido. A mi me fastidia reconocer que lo que escribo aquí, o en Infoastro, les resulta aburrido. Pero al menos, ser consciente de ello, es un primer paso. Para niños, en televisión están poniendo Leonart (he visto poco para dar mi opinión, pero parece bien encaminado).



4
De: Luis Alfonso Fecha: 2008-01-30 20:00

Mal iremos en la divulgación mientras quienes la hacen sigan pensando como científico. Lo sé, parece un oximoron, pero así es. Hasta muchos periodistas que escriben de ciencia se creen superiores y así mal vamos. Iker Jiménez y su panda lo hacen fatal, pero los divulgadores de la ciencia lo hacen peor.

El Año de la Ciencia supongo que ha servido para lo que sirven estas cosas, para celebrar reuniones, congresos y comidas a cargo del erario. Estaría bien poder someter al tercer grado a los científicos que hayan formado parte de las inevitables comisiones de expertos.

Saludos



5
De: Pedro J. Fecha: 2008-01-30 20:48

Muy acertada la reflexión. Es curioso como los científicos que tienen que divulgar y los que hacen los currículos de la enseñanza de las ciencias están actuando de la manera tremendamente irracional. Las estadísticas les dicen que aquello no funciona y ellos se esfuerzan en adaptar la realidad a su creencia.
Me recuerda a un hecho que está empezando a cambiar en los profes de secundaria. Personalmente he caído en ello infinidad de veces. Te empeñas en tratar un tema de una manera e insistes durante años en hacerlo de esa forma aunque los resultados te están diciendo que aquello no está llegando a los alumnos. Y pensamos entonces: es culpa del tema que es árido o de los alumnos que no se interesan. Pero a veces sólo es necesario incluso llegar al tema de una forma indirecta. Creo que es lo que hizo de manera genial Carl Sagan. Introdujo una especie de aureola mística que después acababa en un concepto o idea científica. Nos falta el redoble de tambores al final.



6
De: Eugenio Manuel Fecha: 2008-01-31 00:52

Dices que "educar sobre la ciencia" y "alentar la educación científica entre los jóvenes" son, para tí, las finalidades de la divulgación. Y en cierto sentido estoy contigo. Me gustaría, si se me permite, hacer un matiz.
El gran problema de la divulgación científica es el academicismo. El científico que está alejado del mundo (como realidad socio-económica)pretende, a lo más, alentar las vocaciones, usando desde el principio el lenguaje riguroso de la ciencia. Mi corta experiencia me ha enseñado que no puedo ir por ahí explicando la física cuántica con los términos que aprendí en la carrera, no puedo divulgar "pedantemente". Y es que en esto se reduce, en muchas ocasiones ese "alentar vocaciones", y te lo digo porque lo he visto en conferencias, charlas, etc. Y he escuchado los cometarios de los chavales.
Mi visión es unificadora, esa doble finalidad a la que aludes yo la entiendo como "popularización" de la ciencia. La ciencia debe ser popular. Al menos unos conceptos básicos deben ser cotidianos en el vocabulario de la sociedad. ¿Vocaciones científicas? Bueno, no podemos pretender que todo el mundo sea científico, qué haríamos sin notarios que nos den la paliza con firmitas o sin pseudocientíficos a los que ridiculizar por estúpidos. Una vez que se "educa en la ciencia" (me gusta tu expresión)la vocación sale sola, es un derivado, un descubrimiento personal.

Perdón la extensió, pere este es mi trabajo y me encanta hablar del tema.



7
De: Heimy Fecha: 2008-01-31 01:22

Si es que me acuerdo de "Érase una vez la vida" y me entran ganas de llorar... (de que nadie tome ejemplo, digo)



8
De: Teresa Fecha: 2008-01-31 08:40

No soy "divulgadora", aunque a veces trato de divulgar algo de lo que he aprendido en mi protociencia social. Pero coincido en que la "divulgación pedante", como bien se la ha calificado, espanta a la gente y la pone en contra. Por ello, los científicos habrán de aprender a comunicar.
Por otra parte, los periodistas tampoco me parecen que lo hagan bien. No están tampoco exentos de pedantería y de soberbia debida al poder que le dan sus columnas y su notoriedad.

Entiendo que son 3 cosas distintas la comunicación social de la ciencia, la divulgación científica y el fomento de las vocaciones científicas.

Respecto a esto último, que es lo que a mí más me interesa, el problema es que si entendemos la vocación como una "llamada", la llamada actual de la investigación científica es para que pases muchos años de tu vida matándote a estudiar, sin un euro y sin seguridad alguna respecto a tu futuro laboral en tu país. No es una llamada atractiva precisamente.

Y mientras, el medio de referencia, como se llamaba en la inmaculada transición al grupo Prisa, dedicado a difundir magufería barata ... :-(



9
De: José María Fecha: 2008-01-31 09:34

¿Divulgar la ciencia? Pero ¿Para qué? ¿De qué vale en España divulgar la ciencia si los que tienen vocación científica se la tienen que aguantar o emigrar al extranjero? ¿Qué sentido tiene invertir en divulgar la ciencia que hacen otros países si los que sean despertar la inquietud científica se la van a tener que comer con bellotas? Por de pronto, es bastante bueno que la educación, hasta la universitaria, esté bastante accesible al común de la gente. Creo que sobran vocaciones para la demanda de ellas, así que ¿para qué frustrar a la gente?

Otra cosa es que quien tiene en su mano la posibilidad de facilitar que en España se haga ciencia, se mueva. Pero eso ya es otro cantar



10
De: Pelícano Fecha: 2008-01-31 14:00

rvr: era consciente de que estábamos usando "resultados" de distinta forma, no me expliqué. Lo de los jóvenes me sorprende. ¿Quieres escribir algo que les resulte distraído? Es que siempre había pensado que lo que haces (y a mí me resulta muy ameno, mucho) no es exactamente divulgación, sino más bien "comentario" o "reseña" y opinión, que creo que es necesario. Tampoco me parece poco dar la posibilidad de que colguemos comentarios. Igual se puede hacer todo eso y además divulgación, pero fíjate en lo que tú mismo dices de que la divulgación es arte. Bastante difícil es hacer arte como para encima improvisar. Quiero decir que por ejemplo un libro, que aunque sea de divulgación nadie le va a negar su cuota de arte, es algo que necesita un montón de planificación y anticipación a las reacciones del lector.



11
De: rvr Fecha: 2008-01-31 17:52

Muchas gracias por las aportaciones.

Luis Alfonso: En efecto. Pero, como MA Sabadell, creo que debemos de dejar de llorar y ver qué podemos hacer para que la situación cambie. Creo que hay cierto acuerdo en que echarle pasión al asunto es un buen ingrediente, pero seguro que hay más cosas por mejorar.

Pedro J: Estaría bien si pudieras comentar los métodos que mejor te han funcionado en una entrada de tu bitácora, o dar algún enlace si ya lo has hecho. Captar la atención de los adolescentes siempre me ha parecido dificilísimo.

Eugenio: Sí, a mi también me gustaría que la ciencia fuese "popular", y en cierto sentido lo es (valoramos sus beneficios). Pero quizás me parece más importante que se conozca cómo funciona que ofrecer conocimientos concretos, porque lo primero da una confianza tremenda en el avance de la ciencia y la tecnología. Yo también creo que una buena educación científica tendría como resultado un aumento en la vocación. Sobre ridiculizar a los pseudocientíficos, particularmente, lo creo inútil por las razones que expliqué arriba: hay muchas personas que no diferencian entre un experto de verdad y otro de mentira, no tienen suficiente preparación, no van a entender por qué se los ridiculiza y sencillamente van a defender al que se haya ganado su simpatía (hay quien tiene su gracia y consigue ganarse la simpatía de la gente ridiculizando a otro, pero hay que ser muy bueno, y en realidad, el fondo de la cuestión es otra).

Teresa: Si, desde luego, hay gente con mucha vocación que luego tiene una vida personal muy sufrida por las condiciones laborales de la ciencia en España. Por cierto, ahí en Tenerife tienen una estupenda cantera de divulgadores. Concretamente, Inés Rodríguez (Directora del Museo de la Ciencia y el Cosmos) me ha dejado muy sorprendido por las iniciativas que ha llevado a cabo por allí, porque justamente van en línea de la tesis principal de esta entrada, la de unir emoción y divulgación, ciencia y arte. Me quito el sombrero.

Pelícano: Lo decía más por los textos de Infoastro, que por los de esta bitácora. Aquí suelo compartir reflexiones personales. Pero sí creo que el formato da juego. Aquí mismo en Blogalia hay otras bitácoras divulgativas, pero me temo que pocas pasarían la prueba del algodón adolescente, aunque tampoco sugiero que esa sea su intención. La diferencia entre un libro y una bitácora es que en la Red tienes retroalimentación inmediata (la falta de ella es también un dato ;) e ir adaptando el discurso a la comunidad que se crea alrededor. El discurso de un libro queda fijado desde que se envía el fichero a la imprenta, por eso necesita mayor planificación.



12
De: enrique Fecha: 2008-01-31 20:31

Me gusta este debate... (cómo no) Hola a todos:

Los que somos de una generación anterior vivimos las cosas de otra manera. Estaba Sagan, eso sí, y Asimov en los libros, y asistíamos a clases en la facultad de ciencias con muchísimos alumnos. ¿Se divulgaba mejor antes o qué se ha perdido? No tengo una respuesta clara. Sí sé por los colegas que ahora es el mundo al revés, que son los alumnos los que eligen dónde doctorarse, porque les sobran opciones (y muchas en el extranjero, entre otras cosas porque la burocracia es la mitad que aquí), que los profesores tienen que buscar alumnos y que, éstos, en cierta forma, son privilegiados (salvo en la precariedad becaria, problema al que nadie quiere poner remedio). ¿Por qué tan poquitos? Encadeno unos cuantos quizás: - porque son menos en las enseñanzas superiores, -porque estos menos vienen (mucho) peor preparados, -porque la técnica se impone a la ciencia, a pesar de ser su propia hija (ej: en mi época no había informática como carrera, y teleco una excepción, así que Físicas se llenaba) -porque la cultura del "sacrificio" pierde puntos (faltan también médicos, parece, y el MIR ya no es lo que era...) En resumen, que inventen y piensen ellos...

Y, por supuesto, los medios de comunicación -cada vez más y con más ofertas- consideran la ciencia como un relleno inevitable. Lo de El País con Friker es un ejemplo, lo de TVE con Sierra es otro. Pseudociencias y ya creen haber llenado el cupo de la educación científica. Y, a lo sumo, programan "ciencia explosiva", de unos chalados con bata blanca -la nueva moda- metiendo de todo en los microondas para que el personal piense que la vida real es como en la Guerra de las Galaxias.

¡Si es que hemos hecho bueno a Punset con lo aburrido que es!
(y que no nos lo quiten, por favorrrrr)



13
De: Pmisson Fecha: 2008-02-05 01:15

¿Qué podemos esperar de un país en el que ni siquiera la mayoría de los divulgadores profesionales utilizan los grandes eventos astronómicos para captar la atención de la gente?. Vease el caso del Cometa Holmes.

Me remito a la charla que de en la Reunión del IYA.
http://www.iaa.es/IYA09/ponencias/SanchezdeMiguel.ppt

Solo uno de los 4 grandes planetarios/museos de referencia dio al público en su web información sobre el Holmes.

Como vamos a pedir que hagan la ciencia divertida si ni se divulga lo espectacular.

Hasta la Astronomía ha desaparecido de la portada de la Wikipedia. En fin.



14
De: Netito Fecha: 2008-02-06 00:50

Descubro vía una amiga este blog de El País, y me parece que lleva una línea bastante interesante. De hecho, mi amiga "de letras", lo recomendó fervientemente a otros amigos "de letras" ;)



15
De: rvr Fecha: 2008-02-06 02:06

Netito: Es muy interesante, lo tengo en el agregador. Lo descubrí a través del Google Reader compartido de El Pez. Creo que es uno de los que estuvo en el equipo de Redes, con Punset.

Sobre "letras" vs "ciencias", en relación con la idea que propongo, cuando hablo de nivel cultural no me refiero a nivel científico. Un licenciado en Derecho (por ejemplo) está capacitado para seguir un razonamiento, científico o no, siempre y cuando se le expliquen los fundamentos. Al menos, lo tiene mucho más fácil que alguien que no haya pasado educación básica.



16
De: angelrls, El Lobo Rayado Fecha: 2008-02-06 05:28

Vaya... no había visto esta historia y el interesante debate hasta ahora... sigo desfasado en todo.

He intentado leer lo que comentáis y... bueno, no tengo ahora mismo la mente para reflexiones profundas. Sólo puedo repetir brevemente lo que dije no hace mucho por aquí, a partir de las reflexiones de Sabadell (Muy) hace unas semanas, que para los propios científicos resulta normalmente difícil y un esfuerzo extra hacer divulgación científica porque apenas se valora en el currículum, sólo los papers son importantes.



17
De: Jordi Casado Sobrepere Fecha: 2008-02-06 21:38


Hombre, la verdad es que he de reconocer que en mi adolescencia, la serie de divulgación científica COSMOS fue un bálsamo, frente a la arbitrariedad y las preferencias hormonales, o a la simple volatilidad de los compuestos emocionales y de la emociones compartidas entre individuos aún en formación, poco proclives a la razón. También Star Trek, la serie era un refugio interesante, con Spok como paladín de la ciencia, con su absoluta racionalidad y falta de emociones, que siempre le permitia emitir juicios cabales, cuando en el Enterprise se ponian en plan berduleras.
Que decir de Aristóteles, el padre de la Biología, de la Botánica, de la Zoológía, de la Física*, de la Lógica,etc.
Pero es que a la gente eso no le interesa en absoluto, estamos en la sociedad del tomate y de los serrano, esto es, todos se acuestan con todos, y al final, como que ya no les quedan argumentos, tienen que meter a nuevos personajes, para crear nuevos pares ordenados, y que vuelva la ronda del escarceo y el adulterio jocoso. O bien si aparece un libro en una serie o programa de esos, al que lo porta lo miran como si sufriera algún tipo de enfermedad congénita.

Yo paso de persuadir al personal,el que es un burro y un ignorante, lo es porque se lo ha currado y quiere serlo, y la ciencia solo le importa en la medida que pueda satisfacer sus apetitos.

Es cierto que hay que divulgar, pero tampoco hay que tirarse de los pelos, si la gente no pica, porque cada uno tiende a su naturaleza, como decía el bueno de Aristóteles, y en eso la genética también podría indicarnos algo.

Por cierto en relación de esto último, podría tener Dawkins el gen 'cientista', y por eso es tan cuadriculado. Mi opinión es que algún párroco de esos americanos tan amigos de los niños, lo 'adopto' piadosamente, y toda esa carga reprimida la está soltando el pobre hombre a los cuatro vientos, allí dónde es recibido por la caterva de ignorantes adheridos a su partido.( y que conste que ésta no es una argumentación ad-hominen)

Un cordial saludo,

Jordi Casado Sobrepere



18
De: Dani Fecha: 2008-02-08 12:31

Estoy totalmente de acuerdo con Ángel: uno de los mayores problemas de la divulgación científica en este país es que desde los centros científicos punteros ésta no se promueve en absoluto. Por un lado, no se destina dinero para que los científicos dediquen parte de su tiempo a explicar su trabajo al gran público. Por otro, es frecuente que dentro de estos centros se mire con desdén y hasta desprecio a aquellos que se dedican a divulgar en vez de trabajar en la "ciencia de verdad", lo cual no ayuda precisamente a mejorar el panorama de la divulgación científica.

Tampoco creo que la buena divulgación deba ser siempre sinónimo de espectacularidad y efectos especiales. "Cosmos" es un magnífico ejemplo. Es cierto que para los criterios de la época era una serie espectacular y repleta de efectos, pero también es verdad que sin las profundas reflexiones de Sagan y su original enfoque a la hora de abordar los temas científicos no nos acordaríamos de ella hoy en día.



19
De: Marcos Fecha: 2008-02-08 17:40

Qué interesante.

Respecto al año de la ciencia, creo que la sensación de fracaso no está justificada, aunque eso siempre depende de las expectativas que tuviese cada uno. Hasta hace muy poco tiempo nuestro sistema de ciencia y tecnología ni siquiera consideraba que la divulgación mereciese apoyo. Véase por ejemplo el caso de los museos de ciencia, que en los últimos 20 años han florecido bajo el auspicio de entidades privadas, comunidades autónomas y ayuntamientos, pero sin apenas relación con centros de investigación, universidades o, ya puestos, ministerios de educación y ciencia. En cualquier caso, cualquiera que haya asistido al último congreso de comunicación social de la ciencia en Madrid se habrá percatado de la notable cantidad de proyectos interesantísimos que están en marcha, y que no solo llevan a cabo investigadores, sino también periodistas, profesores, gente de los museos y personas que al margen de su profesión han hecho de la divulgación científica una parte de su vida. ¿Falta de pasión? ¿Seguro?

Otro aspecto interesante es el de las vocaciones científicas, un fenómeno que quizá guarde un parecido más estrecho de lo que cabria esperar con esa otra caída de las vocaciones que ha vaciado los seminarios. Porque, ¿qué esperanza tiene un alumno de bachillerato de poder trabajar como científico si escoge una de estas carreras? ¿Qué expectativas de vida ofrece hoy la carrera científica en términos de retribución y estabilidad profesional? En cualquier caso, no creo que ni la educación científica, n mucho menosi la divulgación, deban plantearse como objetivo fomentar las vocaciones científicas. Su misión es mucho más importante, como señala Víctor, y pasa por lograr que todos los ciudadanos (TODOS) conozcan la ciencia que les afecta, la que les permita tomar decisiones que mejoren su vida y la de sus congéneres, la que les haga la vida más plena y feliz, la que les permita ser más críticos y comprender mejor el mundo en el que viven.

Yendo a lo concreto, diría que a la educación científica en nuestro país (no así a la divulgación) le pasa lo mismo que al sistema educativo brasileño según el diagnóstico de Feynman: que mucho estudiar teoremas y resolver problemas pero en toda su vida los estudiantes jamás se acercan a un experimento. ¿Cómo diablos se va a comprender el potencial de la ciencia y sus limitaciones si la educación promueve una imagen mágica de esta actividad tan profundamente humana? Idea para Laetoli: La Educación científica: ¡Vaya timo!

Otra cosa, renunciando definitivamente a la coherencia, sobre la ausencia de divulgadores apasionados. Es un comentario que me sorprende un montón, porque conozco al menos a una docena de personas, casi todos amigos, que son capaces de poner los pelos de punta a su audiencia: en una sesión de planetario, en una conferencia, en un taller científico, en un artículo de prensa, en una observación astronómica... Todas estas interacciones comparten el mismo elemento clave: la complicidad. Y eso, en la tele, se pierde. O es muy difícil. O es cosa de otros tiempos, cuando los espectadores éramos más inocentes, o estábamos menos maleados.

Finalmente, no puedo resistirme preguntarle a Pmisson (comentario 13) por su comentario sobre la pasividad ante los grandes eventos astronómicos. Porque en mi pueblo, el cometa Holmes lo vieron hasta los gatos (siempre que tuvieran un mínimo interés por el tema), por no hablar de la oposición de Marte o el eclipse de Sol de hace unos años... y eso no sólo por la existencia de un planetario, sino también gracias al esfuerzo (apasionado) de los miembros de la agrupación astronómica local.



20
De: rvr Fecha: 2008-02-12 00:14

Dani: «Tampoco creo que la buena divulgación deba ser siempre sinónimo de espectacularidad y efectos especiales». Creo que la buena divulgación debe ser siempre sinónimo de eficacia, sea lo que esto implique. Es decir, debemos albergar la duda razonable de que lo que nosotros consideramos como buena divulgación no tiene porque ser de interés general.

Marcos: Solo citaba esas críticas sobre el Año de la Ciencia como puntos de partida para la reflexión. Supongo que alguien imaginó de forma optimista que el Año de la Ciencia iba a ser como la del V Centenario o los Juegos Olímpicos, pero ahí ni entro ni salgo. En general, interpreto esas críticas como "ahora que se empieza a apreciar la divulgación, debemos apostar por la calidad", lo que es compatible conque estemos mejor que hace 5 o 10 años. Tampoco dudo que haya mucha pasión, lo cual es lógico porque no hay muchos incentivos económicos para dedicarse a la divulgación: o lo haces porque te apasiona o porque estás muy despistado, o por ambas cosas. Pero reconoce que una cosa es tener pasión y otra transmitirla (¿no crees que te mueves en un entorno seleccionado y privilegiado en ese sentido?). Por no poner de ejemplo a otros, creo que me concederás cierta pasión por la ciencia y la astronomía, pero dudo mucho que lo haga de forma eficaz: artículos y charlas con demasiado nivel de conocimientos, que solo llegan a un público con cierta predisposición a la ciencia. Y creo que el reto es precisamente atrapar a los que no están predispuestos. Cuáles son las claves para hacerlo es lo que motiva esta entrada y en lo que más interesado estoy como debate. En los otros puntos estamos básicamente de acuerdo.



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